La Carta

El consumo de cafe está enormemente extendido en todo el mundo y forma parte de la cultura y costumbres de infinidad de países, siendo la bebida predilecta de un tercio de la población mundial. Se trata de una bebida vigorizante a partir de su contenido de cafeína, que a su vez tiene otros efectos positivos y también negativos si su consumo es excesivo (más de tres tazas diarias). El sabor del café viene dado por los azucares y aceites naturales de cada grano. Para proteger su aroma original debe conservarse en recipientes cerrados que guarden todas sus propiedades.

Para conocer el origen del café hay que remontarse al siglo XII en Arabia, desde donde se extendió por el todo el pueblo musulmán, aunque su verdadera cuna es probablemente Etiopía, donde hoy día sigue siendo la bebida nacional.

El café se consume hoy día en diferentes variedades que distinguen por su origen y granos empleados. El café crece desde las islas de Java y Sumatra, Arabia, India, África, Antillas y América Central y del Sur. En en centro y suramérica donde se producen actualmente las dos terceras partes de todo el café consumido en el mundo. Normalmente se mezclan y tuestan juntos varios tipos de cafés verdes para elaborar los sabores y aromas preferidos por los consumidores. De la misma forma, para los productores no todos los granos tienen los mismos costos de acuerdo a su procedencia, íntimamente relacionada con su calidad. Por lo tanto, la mezcla entre los diferentes cafés verdes se hace para abaratar los costos logrando los niveles óptimos de satisfacción en los consumidores.

El café ideal se prepara con granos recién molidos y agua a no más de 90 grados. 20 gramos es una cantidad idónea para un buen café. Una vez hecho no debe volverse a calentar y mucho menos hervir. Tampoco debe servirse en vasos de plástico o metal, siendo mucho mejor utilizar una taza de cerámica o barro o un vaso de cristal.

El mejor compañero del café es el chocolate amargo, que realza el sabor.

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